La moda de tirarse bajo el sol o realizar caminatas interminables por las playas para dorarse la piel, sigue siendo considerado símbolo de una distinguida posición social. Ni las recomendaciones médicas logran erradicar el imaginario colectivo que echó raíces en los años 60 : estar bronceado es sinónimo de alto poder adquisitivo y de continuos viajes, aunque en la vida real no suceda ni una cosa ni la otra.
La venta de la imagen es tan fuerte, que hay personas que terminan casi insoladas -y hasta con quemaduras importantes en la piel- por broncearse en patios y terrazas a cualquier hora y, a veces, sin piletas para darse un chapuzón. Pareciera ser que vivir de las apariencias es más importante que cuidar la salud...
“El bronceado no es otra cosa que piel dañada por los rayos UV, daño que es acumulativo e irreversible” afirma el doctor Agustín Bollea Garlatti, dermatólogo especialista en dermatocospia. “El hábito de tomar sol y de usar camas solares para tostarse -añadió- son las principales causas que desencadenan el cáncer de piel. ¡Ni qué decir de la incidencia que tienen las quemaduras durante el verano!”. Renglón seguido aclaró que el peor cáncer de piel es el melanoma, un tumor maligno y muy agresivo que tiene gran capacidad para producir metástasis. En la mayoría de los casos se origina en la piel, pero también puede aparecer en mucosas y otros sitios del cuerpo.
Esta fue la charla del especialista con LA GACETA:
- Hay un incremento de melanoma cutáneo. ¿A qué se debe?
- Incrementó su incidencia en las últimas décadas, sobre todo en la raza blanca, debido al daño en la capa de ozono, pero sobre todo a la costumbre de broncearse sin la debida protección y en horarios de alta irradiación UV.
-¿ A qué edad afecta más?.
- La incidencia del melanoma aumenta con la edad siendo mayor en ancianos, aunque también aparece en adultos jóvenes, tanto en varones como en mujeres. Y si bien la exposición solar intensa es la causa más incriminada, hay otros factores de riesgo que favorecen el desarrollo de esta neoplasia. Por ejemplo: la predisposición genética (antecedente de melanoma en familiares de primer grado), tener una piel clara con dificultad para broncearse, ojos claros, cabello rubio o rojizo, la presencia de múltiples lunares y/o lunares irregulares y el antecedente de quemaduras solares importantes durante la infancia/adolescencia.
- ¿Se curan los melanomas?
- El diagnóstico precoz y la extirpación quirúrgica temprana del tumor siguen siendo mandatorios en el pronóstico. Se puede cura cuando se detectan en estadios tempranos. Una vez diseminada la enfermedad, lamentablemente no existen terapias satisfactorias hasta la fecha.
- ¿Se puede prevenir?
- Es fundamental la fototoeducación de la sociedad: todas las personas deberían conocer cómo protegerse adecuadamente del sol con cremas o geles fotoprotectores y con medidas generales de fotoprotección (evitar la exposición directa entre las 10 y las 16, usar anteojos de sol con filtros adecuados, sombreros, o permanecer al aire libre pero a la sombra).
- ¿Los lunares implican riesgo de melanoma?
- El melanoma puede surgir a partir de una lesión previa como por ejemplo un nevo congénito (lunar de nacimiento) o un nevo atípico (lunar de características irregulares). Pero la mayoría de los casos surge de la piel sana, es decir, sin lesiones previas. De todas maneras el hecho de presentar muchos lunares y/o lunares irregulares nos indican un mayor riesgo de melanoma por las características genéticas y los hábitos de la persona...
- Entonces, el control de la piel y los lunares es imprescindible...- - Todas las personas deben realizar una visita al dermatólogo al menos una vez al año para que le examine la piel. Sobre todo las personas con los factores de riesgo ya mencionados. Cuando el dermatólogo revisa a un paciente con lunares muchas veces es difícil determinar si una lesión es benigna o maligna porque pueden presentar características clínicas superpuestas. Pero ahora, el dermatocospio más la videodermatoscopia digital nos permite efectuar un diagnóstico preciso y certero (ver “La videodermatoscopia ya...)